Un antiguo molino de aceite convertido en una casa de campo única

Este lagar, situado en una finca de la comarca de Oropesa, al extremo occidental de la provincia de Toledo, cuenta con unas magníficas vistas a los Montes de Toledo.

 

Después de nuestra intervención sobre el lagar, creamos un espacio integrado en su entorno natural, que conserva la memoria de sus piedras. Una casa de campo para relajarse y para disfrutar, en la que se respira quietud y el aire tranquilo de la sierra. En este espacio singular, respetamos la estructura de piedra y madera como principales protagonistas; y abrimos unas ventanas, que aportan gran luminosidad al interior. Diseñamos la distribución en tres espacios, haciéndolos coincidir con las cerchas de cubierta. Esta opción nos permitió compartimentar el espacio de la nave sin perder la visión espacial de la espectacular cubierta interior de madera que domina el antiguo molino de aceite.

 

En una zona con una larga tradición de cultivo de olivares y frutales, la construcción de los singulares lagares se realizaba para la extracción del aceite. 

El lagar, ejemplo de edificación de arquitectura agraria, estaba destinado a la elaboración del aceite. La edificación constaba de una zona de molienda, formada por una base circular de piedra y dos piedras de moler, conectadas entre sí por un eje de hierro. La prensa, formada por una viga de madera y un contrapeso de piedra. En la prensa se colocaba la aceituna molida y se separaba el orujo del aceite. Los depósitos y canalizaciones, que se tallaban en la piedra para la decantación del aceite; y un hogar de leña donde se calentaba el agua necesaria para la decantación.

Partes del molino de aceite.

 Del antiguo lagar se conservaban los muros de piedra; la estructura de madera cubierta había sido restaurada; se mantenía la chimenea con el hogar de piedra; y la zona de molienda con la base de piedra circular y la piedra de moler. 

La edificación estaba compuesta por un espacio central diáfano, con muros de piedra de 3m de altura, un recrecido de fábrica ladrillo donde se apoyan las cerchas de madera de la cubierta.

La estructura de la cubierta está formada por 3 cerchas de madera, vigas y entablado de madera visto. La cubrición es de teja antigua.

Junto a la nave central hay dos pequeñas construcciones anexas que se utilizarían de almacenamiento y un patio cerrado con muros de piedra.

Plano del lagar, antes de la reforma.

El proyecto de remodelación:

El proyecto se centró en preservar el carácter singular y único del edificio. Para ello conservamos la estructura original sin perder su protagonismo y conseguimos un espacio doméstico y confortable.

Los puntos clave nuestro proyecto de remodelación de la casa fueron:

 – Mantener vista la estructura de la cubierta, que no se perdiera la visión de la cerchas de madera. Con este objetivo, planteamos una distribución adaptada a la modulación de la estructura. De esta forma, la cubierta de madera queda siempre a la vista.

 – Los muros de piedra vistos. Conservamos los muros de piedra originales y reforzamos con cargaderos de madera las zonas donde se abrieron nuevos huecos.

 – Luz natural. Abrimos ventanales en la parte superior del muro de ladrillo, en los muros laterales y se diseñó gran ventanal, que da al porche de entrada.

 

Después de nuestra intervención, la casa está dividida en tres espacios: una zona central, el espacio de estar y dos espacios laterales. En la zona que quedaba más elevada situamos el dormitorio; y en el otro lateral, la cocina-comedor, que queda comunicada con el salón central.

En los anexos ubicamos los baños: en un anexo, el baño principal comunicado con la zona de dormitorio; y en el otro, un baño con sauna, con acceso al patio interior.

Plano de la casa reformada.
Espacio central, destinado a la zona de estar.
Se reutilizaron las piedras del antiguo hogar de leña para la nueva chimenea que se colocó en el centro del salón.

El espacio del dormitorio, separado del salón por dos grandes puertas correderas.
En el dormitorio se colocó tarima de madera de roble, y se subió un zócalo para integrar el cabecero, para crear un espacio más cálido y acogedor.
La cocina se dispuso conectada con el salón y dando al patio.
Los muebles de cocina se hicieron de carpintería de taller con madera de pino rojo para pintar, en el suelo se colocó el mismo barro cocido que en el resto de la casa.
Vista de la cocina dando al patio.
En el patio, se sanearon los muros de piedra, se colocó un suelo nuevo con cantos de piedra enmarcados con franjas de ladrillo y se reutilizó una de las piedras del antiguo molino para instalar una fuente.
La fachada que da al patio se restauró por completó, y se abrieron dos huecos nuevos para dar más luz al interior.
Porche de entrada. Se restauró la puerta original del lagar.
Se restauró la estructura de madera del porche.
Un espacio que enmarca la vistas, perfecto para dejar pasar el tiempo.
Terraza-mirador, la piedras de molienda, tanto la base circular como la piedra de moler se colocaron en la terraza, como elementos singulares que nos recuerdan al antiguo molino.

Texto: AGV

Fotos: Pilar Martín Bravo

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